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APARTADOS PARA LA MISIÓN

“Como ellos servían al Señor y ayunaban siempre, el Espíritu Santo dijo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo, porque los he llamado para un importante trabajo.» Y así, después de que todos ayunaron y oraron, les impusieron las manos y los despidieron”(Hechos 13:2-3)

Ser “apartado” por DIOS significa que nuestra vida ya no nos pertenece. Esto implica dejar algo atrás para responder a un llamado más grande que nosotros mismos. Bernabé y Saulo estaban en medio de una comunidad activa, pero el Espíritu tenía un plan especial para ellos. La iglesia oró, ayunó, los bendijo y los envió.

Muchas veces, esa idea nos incomoda. Preferimos seguir en lo conocido, en lo que podemos controlar. Nos aferramos a nuestras rutinas, a nuestras seguridades, incluso cuando sabemos que DIOS nos llama a algo más. Temer perder lo que tenemos puede ser más fuerte que la esperanza de lo que DIOS quiere darnos.

Pero JESÚS nos muestra otro camino. Él dejó la gloria del cielo para venir a servir y dar Su vida por nosotros. Fue “apartado” para cumplir la obra más importante: salvarnos del pecado y de la muerte. Su obediencia nos abrió la puerta de la vida eterna y nos dio un propósito.

Ahora, como Sus discípulos, también somos enviados. No todos iremos lejos como Bernabé y Saulo, pero todos tenemos un lugar en la misión: compartir a CRISTO donde estemos, con nuestras palabras y acciones.

Pidamos al SEÑOR un corazón dispuesto, que vea la misión como un privilegio y no como una carga. Porque donde Él llama, Él sostiene.

Amado SEÑOR, dame valor para responder a Tu llamado y servirte donde Tú me envíes. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.

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