RECOMPENSAS DIVINAS
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
Cuando decidimos caminar junto al SEÑOR, asumimos el compromiso que significa dirigirnos hacia Él. Ese transitar, es en muchos aspectos similar al de aquellas personas que hayan decido seguir sus sendas apartados de DIOS: caminamos sobre el mismo suelo, respiramos el mismo aire, sentimos las mismas angustias y estamos sometidos a las mismas presiones. La diferencia es que al creer en El SEÑOR en cada paso que damos, en cada respiro que inhalamos, sabemos que somos resguardados por Él, que nos acompaña, que nos gobierna; y por lo tanto, no importa qué dudas soportemos o qué accidentes experimentemos, su mano nos guarda de todo mal.
Todo ese sentimiento de paz sobre lo que pueda ocurrir, se resume en la confianza plena y en la maduración de carácter que nos permitirá entender el verdadero concepto de la fe: No creer que el SEÑOR puede sino estar seguros de que lo hará, encomendando a Él nuestro camino, para obtener en Su propósito para nosotros, las peticiones de nuestro corazón.
Recuerda, es posible que nos invada el miedo ante una situación apremiante y esto nos invite a preguntarnos por qué DIOS permitió que algo así sucediera, no obstante podemos también ese momento elegir creer en Su voluntad y confiar que aunque duela, la forma en que el SEÑOR está obrando será para nuestro beneficio.
Cuanto más dura sea la realidad, aferrémonos más a DIOS, no olvidemos que Su amor nunca falla.
Amado SEÑOR, inflige en mí el valor para no temer cuando me apremie una aflicción, sabiendo que has dispuesto en mí que triunfe Tu verdad. Madura mi fe para entender el verdadero significado de la fe, creer en que se hará Tu maravillosa voluntad. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra