“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).
Es dentro de este órgano interno creado de manera única que tenemos vida física. Sin él, la vida no es posible. El corazón es también el centro de la vida espiritual. La palabra se refiere no solamente a la vida espiritual si no tambien a la vida física.
Nuestro corazón determina nuestras acciones y refleja si nuestro amado Jesus es el centro de nuestras vidas o no lo es.
Por eso es importante que le pidamos a Dios que renueve nuestros corazones continuamente. Hagamos un inventario de nuestro corazón ahora. ¿Está nuestro corazón donde necesita estar o necesitamos de la renovación de Dios?
Pídamos a Dios que renueve nuestro corazón y comprometamonos a que él permanezca en el centro de nuestro corazón.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí”.(Salmos 51:10).
En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
