“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
(Génesis 1:1)
“Amigos, ¿por qué hacen esto? Nosotros somos unos simples mortales, lo mismo que ustedes. Hemos venido a decirles que se vuelvan al Dios de la vida, al creador del cielo, la tierra y el mar, y de todo lo que hay en ellos, y que se aparten de todo esto, que para nada sirve”.
(Hechos 14:15)
El misterio del nacimiento del universo sigue superando los más grandes avances científicos, incluso si estos tienden a vislumbrar sus orígenes. DIOS mismo, nuestro CREADOR, nos dice:
“En su momento, Dios todo lo hizo hermoso, y puso en el corazón de los mortales la noción de la eternidad, aunque estos no llegan a comprender en su totalidad lo hecho por Dios”.
La existencia del universo demuestra el Poder y la Grandeza del DIOS CREADOR. Él es el autor de lo infinitamente grande.
Pero la primera frase de la Biblia también dice que DIOS creó la tierra. Ella es como una mota en la inmensidad del universo. Sin embargo, aunque pequeña, también hace parte del plan del CREADOR.
El DIOS que creó la inmensidad de los cielos y fundó la tierra, también puso en ella al ser humano. Más aún, el DIOS que creó las grandes cosas se interesa detalladamente en cada una de sus criaturas. Cada uno, hombre, mujer o niño es importante para ÉL. No nos creó para luego desentenderse de nosotros. Al contrario, DIOS es amor y desea establecer una relación individual con cada uno de nosotros.
Por ello vino a esta tierra y vivió entre los hombres en la persona de su HIJO JESÚS. La Biblia nos dice:
“Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.
(Juan 1:12-13)
Amado SEÑOR, gracias por que Tu tienes el control de nuestras vidas. Gracias por la obra de Tus manos, en ella nos deleitamos. Gracias SEÑOR porque sabemos que cada día caminas con nosotros y que Tu amor es inmenso como Tu creación. En el nombre de de JESÚS. Amén y Amén.
