“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.
(Filipenses 4:6)
“Sus discípulos… se asombraron en gran manera… Mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”.
(Mateo 19:25-26)
Visitando a una familia, una mañana un evangelista presenció este pequeño drama. Mientras Martín se preparaba para ir a la escuela, rasgó su pantalón. Era el único pantalón presentable que tenía…No podía salir así. Mientras esperaba que su madre le arreglase el pantalón, Martín se atormentaba pensando que llegaría tarde a la escuela. Entonces se dirigió al evangelista y le rogó diciendo: Podría orar para que no llegue tarde?
La clase empezaba a las ocho, y ya casi eran las ocho. Orar en ese momento para no llegar tarde, no era pedir lo imposible?
Sin embargo, el evangelista sencillamente presentó a DIOS la petición de Martín. Cuando al fin el niño estuvo listo, ya eran las ocho y cuarto, y llegar a la escuela todavía le tomaría algunos minutos…
Al mediodía Martín estaba radiante: Esa mañana la maestra había olvidado las llaves, así que la clase había empezado a las ocho y media.
Qué bella respuesta a esta simple oración, para un caso sin solución desde el punto de vista humano. Nos hubiésemos atrevido a orar de forma tan sencilla?
Es claro que debemos orar con una conciencia libre y un corazón recto. Pero el DIOS que en otro tiempo hizo retroceder la sombra diez grados como respuesta a la oración del rey Ezequías (2 Reyes 20:5-11), tiene todos los recursos en sus manos. Y se complace respondiendo a la fe.
Amado SEÑOR, gracias Papito querido porque aun que parezca una pequeñez para nosotros tu siempre nos escuchas. Siempre estas atento a nuestras oraciones y nuestras suplicas. En el nombre de de JESÚS. Amén y Amén.