PREPARÁNDONOS PARA LA ADVERSIDAD
“Cuando escuché esto, me senté a llorar y durante varios días me puse en duelo; y ayuné y oré al Dios de los cielos. (Nehemías
Visitando a una familia, una mañana un evangelista presenció este pequeño drama. Mientras Martín se preparaba para ir a la escuela, rasgó su pantalón. Era el único pantalón presentable que tenía…No podía salir así. Mientras esperaba que su madre le arreglase el pantalón, Martín se atormentaba pensando que llegaría tarde a la escuela. Entonces se dirigió al evangelista y le rogó diciendo: Podría orar para que no llegue tarde?
La clase empezaba a las ocho, y ya casi eran las ocho. Orar en ese momento para no llegar tarde, no era pedir lo imposible?
Sin embargo, el evangelista sencillamente presentó a DIOS la petición de Martín. Cuando al fin el niño estuvo listo, ya eran las ocho y cuarto, y llegar a la escuela todavía le tomaría algunos minutos…
Al mediodía Martín estaba radiante: Esa mañana la maestra había olvidado las llaves, así que la clase había empezado a las ocho y media.
Qué bella respuesta a esta simple oración, para un caso sin solución desde el punto de vista humano. Nos hubiésemos atrevido a orar de forma tan sencilla?
Es claro que debemos orar con una conciencia libre y un corazón recto. Pero el DIOS que en otro tiempo hizo retroceder la sombra diez grados como respuesta a la oración del rey Ezequías (2 Reyes 20:5-11), tiene todos los recursos en sus manos. Y se complace respondiendo a la fe.
Amado SEÑOR, gracias Papito querido porque aun que parezca una pequeñez para nosotros Tu siempre nos escuchas. Siempre estas atento a nuestras oraciones y nuestras suplicas. En el nombre de de JESÚS. Amén y Amén.
“Cuando escuché esto, me senté a llorar y durante varios días me puse en duelo; y ayuné y oré al Dios de los cielos. (Nehemías
“Mejor es lo poco con justicia que las muchas ganancias sin derecho” (Proverbios 16:8) Después de una semana de conferencias, el predicador invitado se
“Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor”.(1 Corintios 4:4) “Dios es el que
La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma; el testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo”. (Salmos 19:7) Amado SEÑOR, gracias