LA PAZ SOBRE LA CONTIENDA
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
Recuerda una cosa de la que te sientas orgulloso Tu habilidad dibujando? Tus buenas notas? Lo bien que te llevas con los demás? Tu sentido del humor?
Es bueno sentirnos orgullosos de los objetivos que hemos alcanzado. En las escrituras de hoy somos llamados a regocijarnos de orgullo en CRISTO Nuestro SEÑOR, al saber que con Él de nuestro lado, son seguros el cobijo y resguardo, la calma y la paz, ante el apremio y la angustia.
El salmista nos recuerda como DIOS reconocerá todas nuestras ofrendas y nos dará apoyo cuando lo necesitemos. Nos brindará el alivio diario ante cualquier pena, carga o problema grande o pequeño, ayudándonos a través de su guía, a comprender lo que consideramos injusto en nuestras vidas.
No olvides que eres hijo de DIOS, siéntete orgulloso de ello y camina alto; levántate sobre aquello que te limite y nunca te sientas satisfecho con menos de todo lo mejor que hay dentro de ti. Nuestra fuerza es en CRISTO; le pertenece a Él y de Él proviene.
Todo lo puedo en CRISTO que me fortalece.
Amado SEÑOR, me regalas un nuevo día cada mañana y en ese despertar recuerdo que estas a mi lado. Al levantarme se que me darás la fuerza para continuar, me sostendrás entre Tus manos al caer y me llevarás a puerto seguro ante la tormenta. En Tí confío. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra
“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se