LA PAZ SOBRE LA CONTIENDA
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
JESÚS nos invita a elevar la mirada por encima de lo que podemos ver, sentir y tocar, para confiar en que esta no es la única realidad. Contrariamente al dicho popular de que “la única verdad es la realidad” (con lo que se hace alusión a lo que se puede ver y palpar), JESÚS nos dice que existe otra parte de la realidad total que, aunque invisible, interviene permanentemente en nuestro mundo material: es la realidad del amor de DIOS, de Su poder y de Su constante providencia, que obra para satisfacer nuestras necesidades reales (no imaginarias o caprichosas) y aun muchos de nuestros gustos legítimos.
Si algo tan efímero como las flores recibe la atención de DIOS, Su esmero en hacerlas tan bonitas, y tan variadas en forma, textura y color, aun cuando su existencia terrenal no pasa de unos pocos días, con cuánta más razón nosotros que somos imagen y semejanza de DIOS, en su amor que es tan infinito no redimió con precio de sangre, la de Su hijo amado, JESUCRISTO. Por Su inmenso amor, seremos sostenidos, protegidos y ayudados por ÉL.
DIOS siempre esta pendiente de nosotros, el tiene mil recursos que no conocemos, para proveer a nuestras necesidades.
No te preocupes. Vive confiado. No pongas tu esperanza de felicidad en lo material.
Amado SEÑOR, gracias porque ya tenemos lo fundamental, la vida y el cuerpo. Ayúdanos a buscar lo más importante…Tu reino y Tu justicia, porque sabemos que encargándonos primero de Tus cosas, Tu te encargaras del resto. En el nombre de JESÚS..Amén y Amén.
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra
“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se