LA PAZ SOBRE LA CONTIENDA
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
Amado DIOS,
en esta mañana me acerco hasta Ti para darte gracias por Tu amor, por Tu bondad y por concederme el inmenso privilegio de vivir en este nuevo día.
Mi vida es buena y feliz porque Tú siempre estás conmigo. Gracias por cuidarme, por poner un techo sobre mi cabeza y por llevar siempre comida hasta mi mesa. Soy una persona agradecida por todo lo que tengo, por todo lo que he logrado y por todo lo que Tú con tanta generosidad me has entregado.
SEÑOR, te pido que me ayudes a vivir este nuevo día en paz, felicidad y con Tu bendición. Por favor cuida siempre de mí, de mi familia, guía siempre nuestros pasos por caminos buenos, líbranos del peligro, de las injusticias, ayúdanos a dejar atrás las preocupaciones y a dar lo mejor de nosotros en cada tarea que tengamos que realizar.
Concédenos también el privilegio de ser una bendición para los demás, a compartir nuestra alegría y nuestro amor con aquellos que nos rodean y así, poder ser humildes hacedores de Tu obra y de Tu voluntad sobre la tierra.
Finalmente, PADRE CELESTIAL, te pido que me ayudes a mantener mi fe y confianza en Ti, incluso en medio de las preocupaciones y las dificultades.
Ayúdame a recordar que contigo todo es posible y que no existe nada que Tú no puedas hacer. Permíteme sentir Tu amor y Tu presencia a cada instante y a confiar en que cada cosa que sucede, hace parte de un plan bueno y mayor que Tú tienes para mi vida.
Amado DIOS, gracias por todas Tus bendiciones y por este día que empezaré a vivir. Te suplico que Tu presencia y Tu amor me guíen a lo largo del camino y me lleven a vivir un día lleno de paz, salud, bendiciones y felicidad, En El Nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra
“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se