LA PAZ SOBRE LA CONTIENDA
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
Quizás oraríamos más si no pareciera tan ineficaz. Cuando estamos orando, podemos pensar que estamos hablando con nosotros mismos, murmurándole cosas imposibles a nadie.
Todo el mundo anhela una señal, poder y control, no es así? No hubiera sido mucho mejor si al llegar a ser cristianos, hubieramos recibido una espada de luz?, O de relámpagos azules?, O un millón de dólares en lingotes de oro? En cambio, DIOS simplemente nos invita a hablar con ÉL.
Hablar es poco efectivo, verdad? Tal vez sea así, pero no cuando te diriges a tu PADRE CELESTIAL y en el nombre de JESÚS. Ya sea que pronuncies tu mensaje en voz alta, lo cantes, lo susurres, o sólo lo pienses, DIOS lo escucha y te garantiza que procesará tu petición.
Lo que puede parecer una pequeña persona emitiendo simplemente débiles sonidos, se convierte en algo poderoso. El apóstol Santiago tiene una manera sencilla, contundente y directa de ayudarnos a entender los caminos de DIOS, dice:
“La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).
Cada vez que oramos, ponemos algo en movimiento, algo cambia en el universo. Nunca una oracion verdadera y de corazon es desperdiciada o despreciada, ninguna oración cae a la tierra sin haber sido escuchada y sin respuesta. Nuestro Amado PADRE nos escucha siempre, y esta dispuesto a compacer nuestra peticion siempre y cuando este alineada con Su perfecta voluntad para nuestra vida. Pidámosle a el REY de Gloria que nos enseñe a orar en todo momento y lugar. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra
“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se