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“SUPERAR LA INFANCIA ESPIRITUAL”

“SUPERAR LA INFANCIA ESPIRITUAL”

 

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. 

(Hebreos 5:13–14)

 

Nuestro PADRE CELESTIAL desea que avancemos de la infancia espiritual hacia una fe madura y firme. El crecimiento espiritual no ocurre de manera automática; requiere intención, práctica y disposición del corazón. DIOS nos llama a vivir una fe activa que se expresa en obediencia, dependencia y paciencia.

 

La obediencia no siempre es fácil. Algunas instrucciones de DIOS desafían nuestros deseos y preferencias, pero cada paso obediente fortalece nuestra fe y nos protege del arrepentimiento que produce seguir nuestro propio camino. Asimismo, DIOS nos enseña a depender de Él cuando nos llama a tareas que superan nuestras fuerzas, para que aprendamos a confiar en Su poder y no en nuestra capacidad.

 

Además, el SEÑOR nos invita a esperar en Él. Aunque anhelamos respuestas inmediatas, el tiempo de DIOS es perfecto. A través de la espera, aprendemos paciencia y confianza. Cuando fallamos, DIOS nos llama a confesar, arrepentirnos y aprender, no a escondernos de Su presencia. Él no exige perfección, sino un corazón dispuesto a buscarle continuamente. Por eso nos ha dado Su ESPÍRITU SANTO, quien nos capacita para vivir una vida abundante y significativa en CRISTO.

 

Amado PADRE, gracias por Tu deseo de llevarme a la madurez espiritual. Ayúdame a obedecerte aun cuando sea difícil, a depender de Ti cuando mis fuerzas no alcanzan y a esperar con paciencia en Tus tiempos. Examina mi corazón, límpiame y guíame por medio de Tu ESPÍRITU SANTO para vivir una vida que te honre y refleje Tu obra en mí. En El Nombre de JESÚS. Amén y Amén.

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