RECOMPENSAS DIVINAS
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
Casi una docena de niños hablaban y jugaban. Con tanta actividad, empezó a hacer calor en la habitación, y se abrió la puerta. Un muchachito consideró que esa era su oportunidad de escaparse. Cuando estaban por alcanzarlo, no fue sorpresa que estuviera yendo derecho hacia los brazos de su papá.
Este niño hizo lo que todos necesitamos hacer cuando la vida se vuelve ardua y angustiosa: se escabulló para estar con su padre. JESÚS buscaba oportunidades para pasar tiempo en oración con su PADRE CELESTIAL.
Podría decirse que esta era la manera en que soportaba las demandas que
consumían su energía humana. Una vez, fue a un lugar solitario cuando lo seguía una multitud. Al ver sus necesidades, los sanó y les dio de comer. Sin embargo, después de eso, “subió al monte a orar aparte”
(Mateo 14:23).
Aunque JESÚS ayudó muchas veces a una gran cantidad de personas, no permitió que esto lo agotara ni lo apresurara, sino que alimentaba Su comunión con DIOS por medio de la oración. Y tú? Dedicarás tiempo a estar a solas con DIOS para experimentar la fortaleza y la satisfacción que solo Él ofrece.
Amado SEÑOR, poner siempre como la mayor prioridad, el pasar tiempo a solas contigo en oración, agradeciendo Tus bendiciones, alabando Tu poder y reconociendo Tu amor inmenso y Tu misericordia incondicional para con cada uno de Tus hijos. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra