“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”.
(Gálatas 6:9-10)
Existen al menos dos tipos de espera. A veces esperamos pasivamente, mientras estamos en el automóvil, al teléfono o en fila para realizar un pago. Pero también esperamos activamente: el fin de semana, las vacaciones y la jubilación. Seguimos trabajando mientras esperamos esos momentos.
Estas experiencias nos ayudan a entender la exhortación del Antiguo Testamento de “esperar en el Señor” (Sal 131). Por medio de Sofonías, Dios mismo le dice a Israel: “Esperadme”. ¿Qué tipo de espera es esta?
Puede parecer pasiva, pero nuestra espera en el SEÑOR es el tipo de espera que hace un agricultor. Planta las semillas y sigue trabajando mientras espera la cosecha. Pablo anima a los gálatas a hacer lo mismo, a seguir trabajando mientras esperan. Les dice: “No nos cansemos… a su tiempo segaremos si no desmayamos”.
Y la esencia de este trabajo, dice Pablo, es vivir las promesas del evangelio donde estamos. “Según tengamos oportunidad”, sigue diciendo Pablo, “hagamos bien a todos”. Hacer el bien es algo natural cuando creemos en las promesas del evangelio en cuanto al futuro. Mientras esperamos el regreso del SEÑOR, busquemos oportunidades para bendecir a los demás. Podemos confiar en que DIOS será fiel para producir una cosecha “a su tiempo”.
Amado PADRE, ayúdame a esperar activamente en Ti, confiando en que a su tiempo cosecharé lo que he sembrado. Dame fuerzas para no desmayar y perseverar en hacer el bien, aun cuando no vea resultados inmediatos. Enséñame a aprovechar cada oportunidad para bendecir a quienes me rodean, mostrando tu amor y tu bondad. Que mis manos trabajen y mi corazón confíe plenamente en tus promesas, sabiendo que Tú eres fiel. Gracias porque en tu tiempo perfecto traerás la cosecha abundante. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.