RECOMPENSAS DIVINAS
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
JESÚS ordenó que no nos preocupemos por lo que está mal con los demás cuando tenemos tanto mal en nosotros mismos (ver Mateo 7: 3-5).
La Biblia claramente nos dice que cuando juzgamos a los demás, a menudo juzgamos por cosas que también nosotros hacemos.
Y es que a veces hacemos algo creyendo que está perfectamente bien, pero cuando alguien más lo hace encontramos algo errado en ese comportamiento, llamados por la costumbre de justificarnos, pero de apuntar a otros sobre aquello que para nosotros ya hemos encontrado un buen motivo.
Al final Tenemos excusas para nuestro propio comportamiento, pero cuando otra persona hace lo mismo que nosotros, a menudo somos despiadados. Te animo a que inviertas el proceso, mira lo mejor en otros, pero mantén tu propia vida bajo los lentes con extra aumento. Permite que DIOS se ocupe de ti primero, y luego aprenderás las maneras bíblicas de ayudar a otros a crecer.
Amado SEÑOR, en lugar de examinar las vidas de los demás, quiero que me ayudes a examinar mi propia vida. Sé que con tu ayuda, puedo corregir los problemas que tengo y encontrar maneras positivas y saludables de ayudar a otros también a crecer. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra