LA PAZ SOBRE LA CONTIENDA
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
Es fundamental mantener tu conciencia limpia, porque nada te impedirá disfrutar la vida tanto como la culpa.
En Hechos, Pablo dijo que siguió la disciplina y evitó los deseos mundanos para poder irse sin irreprochable y sin culpa ante DIOS. Lo mismo aplica a nosotros. Caminar con la confianza de una conciencia limpia te mantendrá libre y feliz.
Eso suena fácil cuando se trata de cuestiones claras, correctas e incorrectas, pero…qué pasa con las áreas “grises” de la vida? Cómo mantenemos nuestra conciencia clara cuando no estamos seguros de cuál es la opción correcta o incorrecta? Qué pasa si accidentalmente pecamos sin darnos cuenta?
He descubierto que el discernimiento de DIOS resuelve este problema.
El discernimiento es el entendimiento espiritual, y es la clave para vivir con la conciencia tranquila. Requiere práctica, pero simplemente implica prestar atención a tu corazón. El SEÑOR te avisará cuando no deberías hacer algo que te cause culpabilidad más adelante.
Te animo a vivir de una manera que mantendrá tu conciencia clara. No hagas cosas que sabes que no debes hacer, y confía en el discernimiento de DIOS cuando te enfrentas a un problema del que no estás seguro. Él jamás te guiará equivocadamente.
Amado SEÑOR, gracias por Tu discernimiento. Ayúdame a poner atención a Tu quietud, a la pequeña voz que habla a mi corazón y así podré vivir de una manera en la que mantenga mi conciencia limpia libre y delante de Ti. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio”. (Proverbios 3:30) Es asombroso cómo incluso el más breve contacto con ciertas personas
“Esdras se había entregado de corazón al estudio de la ley del Señor, y a cumplirla y enseñarla a los israelitas, con todas sus normas
“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra
“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se